Júpiter en Tauro representa la expansión taurina, es decir, Júpiter nos invita a crecer y a buscar un sentido en la vida que tiene mucho que ver con la naturaleza en todas sus vertientes: como la agricultura, la arqueología, la naturopatía, la fitoterapia, la gastronomía y todo lo que haga estimular los sentidos.
Creo que es importante recordar en cada artículo el cambio energético que se produce en los planetas a través del salto a otro elemento, sea cual sea. En este caso, Júpiter pasa de Fuego a Tierra, y el choque es tremendo: de energía muy activa a una muy tranquila.
Cuando Júpiter se halla en el primer signo del zodíaco, la importancia se la lleva el “Yo” como ser individual, pero cuando Júpiter se encuentra en Tauro, es el cuerpo y todo lo relativo a lo material lo relevante para mostrar esta energía. De esta manera, el sentido que se le da a la vida es tener cosas, acumular, poseer y disfrutar.
No hay que olvidar que Júpiter es uno de los planetas que llamamos “benéficos”, así que cuando lo vemos en el signo de Tauro o en Casa 2 (su domicilio), es un significador de abundancia, no sólo económica, sino también espiritual e intelectual; porque Júpiter es un maestro al igual que Saturno, y nos habla de maestría.
Júpiter es el arquetipo de un buscador, de un aventurero, pero que trae ya un bagaje de vidas pasadas. Incluso se le asocia con la vida espiritual (religiosa), ya que es regente tanto del signo de Sagitario como de Piscis, lo cual nos hace pensar que en la ubicación donde se encuentre hay señales de la existencia de una vida anterior eclesiástica. De esta manera, en la vida actual, estas “señales” pueden aparecer de manera natural ya que no podemos controlar nuestro inconsciente.
La Astrología nos muestra en nuestra Carta Natal infinitud de información, pues es un lenguaje celeste que nos habla en cada momento.